Herejías constitucionales

Herejías constitucionales

El blog de José María Soberanes

Tesis

Se habla mucho sobre las sentencias ciudadanas. Se dice que sus características son la brevedad y la claridad. Desde luego que estoy a favor de que se redacte así, y que todos puedan entender su contenido y no sólo los versados en la ciencia del derecho.

Sin embargo, me pregunto sobre si las sentencias que cumplan con estas características pueden recibir el calificativo de ciudadanas. En cierto sentido, sí. Pero no creo que totalmente. No agotan la ciudadanización.

Me parece que una sentencia ciudadana es la que protege al ciudadano. Claro, cuando tiene razón. Puede existir una sentencia que sea muy clara y muy breve, pero que no proteja a la persona a la que le están violando un derecho, sino que favorezca a la autoridad. ¿Será esto una sentencia ciudadana?

Todos los días vemos que las sentencias de amparo se ponen del lado de la autoridad. A las entidades públicas les suplen la deficiencia de la queja. Con que más o menos expresen un argumento, vale para negar el amparo o para sobreseer. Al quejoso, en cambio, se le exige una argumentación impecable. Hace mucho se adoptó el criterio de que se debía de atender a la “causa de pedir”. Pero esta no es la realidad cotidiana del amparo.

La realidad en los juzgados y tribunales es que el juzgador busca primero sobreseer el juicio. Si no puede, busca que los argumentos del quejoso sean inoperantes. Si tampoco logran ser inoperantes, busca cómo declararlos infundados. Si no se puede, no tendrás más remedio que conceder el amparo. Esto lo puede comprobar cualquiera que litigue. El amparo sólo se otorga si no queda otra opción.

De poco sirve que se redacte claramente si no se le da razón en el fondo, cuando se tiene. Tal vez la claridad sirva para decir con todas sus letras: es fundado tu argumento, pero no es conveniente concedértelo porque trastocas el sistema; o vamos a suplirle a la autoridad porque es lo que nos conviene. Tanta transparencia no habrá jamás.

Desde luego, la oscuridad en el lenguaje y las largas transcripciones sirven para ocultar las verdaderas razones. Mientras más enredada e incomprensible sea una sentencia, menos ciudadana es. Por eso es una buena herramienta la brevedad y la claridad. Pero es insuficiente para una justicia ciudadana.  

Una sentencia ciudadana debe serlo tanto en el fondo como en la forma. Si falla en alguna de estas cuestiones, no puede considerarse como ciudadana. Por eso, al hablar de este tema no podemos quedarnos en la forma. También es preciso tratar la disposición protectora de los juzgadores.