Herejías constitucionales

el blog de José María Soberanes Díez

 

PasaportesMundo.jpeg

Hay reformas constitucionales que cambian las reglas del poder. Otras reconocen nuevos derechos. Algunas corrigen errores. Y hay también reformas que sirven para algo mucho más modesto: dar una conferencia de prensa. La presidenta de la República acaba de enviar una iniciativa para establecer que quien aspire a encabezar el Ejecutivo federal, una gubernatura o el Gobierno de la Ciudad de México no tenga otra nacionalidad. 

Según la exposición de motivos de la iniciativa, existe un “vacío legal” que debe cerrarse. El problema es que ese vacío no existe. Desde el 20 de marzo de 1997, el artículo 32 de la Constitución dispone que los cargos y funciones para los cuales la propia Constitución exige ser mexicano por nacimiento “se reserva[n] a quienes tengan esa calidad y no adquieran otra nacionalidad”. Hace casi treinta años que dispone eso. 

La iniciativa conoce ese artículo. Lo cita. Incluso reconoce que la Ley de Nacionalidad contempla el caso de los mexicanos por nacimiento a quienes otro Estado atribuye también su nacionalidad y establece el mecanismo mediante el cual pueden satisfacer la exigencia constitucional.  A pesar de ello, sostiene que existe un vacío porque el artículo 32 habla de “adquirir” otra nacionalidad y no de “tener” una atribuida desde el nacimiento. Pero si realmente existiera semejante vacío, resultaría difícil explicar por qué durante décadas ha existido precisamente un procedimiento legal para resolver ese supuesto. La propia exposición de motivos reconoce que ese mecanismo ha sido aplicado y que existen criterios de la Suprema Corte y del Tribunal Electoral al respecto.

No estamos, pues, ante el descubrimiento de un agujero constitucional oculto durante treinta años. Estamos ante otra cosa. Estamos ante la utilización de la Constitución como instrumento de política ordinaria. Una Constitución no debería reformarse para enfatizar lo que ya dice, mandar señales políticas o convertir una coyuntura en texto constitucional. Para eso están los discursos, las declaraciones, las conferencias de prensa. La Constitución cumple otra función: establecer las reglas fundamentales y relativamente estables de la convivencia política. Cada vez que incorporamos a ella el mensaje político del momento la hacemos un poco menos Constitución.

Reformar por reformar tampoco es inocuo. Cada reforma transmite la idea de que el texto anterior era insuficiente y de que sólo mediante una nueva decisión del poder político puede encontrarse la solución. Aquí ocurre exactamente lo contrario: bastaba con leer la Constitución que ya tenemos.

Lo preocupante de esta iniciativa no es la exigencia de nacionalidad. Puede discutirse si resulta conveniente, excesiva o anacrónica. El problema anterior a ese debate es más elemental: la regla que supuestamente viene a introducir ya está en la Constitución. Y eso revela una manera de entenderla. Si el texto constitucional puede reformarse, aunque ya contenga la solución, porque lo importante no es modificar el derecho sino producir un efecto político, entonces sus palabras dejan de importar. Una Constitución que no necesita ser leída antes de ser reformada termina convertida en una Constitución que tampoco necesita ser respetada.

PasaportesMundo.jpeg

Una reforma para no cambiar nada

Hay reformas constitucionales que cambian las reglas del poder. Otras reconocen nuevos derechos. Algunas corrigen errores. Y hay también reformas que sirven para algo mucho más modesto: dar una conferencia de prensa. La presidenta de la República acaba de enviar una iniciativa para...

Leer artículo
LeniaVota.webp

En 1926 los legisladores tenían una excusa

En los últimos días se ha comentado mucho sobre que la Constitución mexicana contiene dos reglas distintas sobre quién debe presidir la Suprema Corte. Cuál de las dos disposiciones debe prevalecer es un problema jurídico interesante. Pero hay una pregunta anterior: ¿cómo llegamos al punto de...

Leer artículo
scjn2026.jpg

Cuando los jueces ya no necesitan convencer

Los jueces siguen teniendo que convencer, pero lo hacen en un momento distinto y con un lenguaje distinto. Antes debían persuadir a través de sus sentencias una vez electos. Hoy deben persuadir antes de llegar al cargo, durante la campaña electoral.

Leer artículo
2022PortadaConst

La práctica y el mito de la Constitución de 1917

La Constitución se ha convertido, en buena medida, en un mito compartido. Mito no en el sentido de una mentira, sino en el de un relato que da identidad, que ordena el lenguaje público, que permite que el poder se exprese en clave jurídica incluso cuando ya no está realmente limitado por ella.

Leer artículo
12

La Constitución al ritmo de la 4T

La doctora Sheinbaum ha publicado siete decretos de reforma constitucional en sus primeros sesenta y dos días en palacio nacional. Son más que los que promulgaron juntos los presidentes Elías Calles, Emilio Portes Gil y Ruiz Cortines.

Leer artículo
33.magistratura-tribunal-1-2136x1679.png

¿Votar por un sueño?

Estamos en el ecuador de unas campañas judiciales que, para las y los mexicanos, son completamente nuevas. Muy distintas a las campañas a las que estamos acostumbrados: sin spots en radio y televisión, sin propaganda colgando de los postes. Esta vez, todo se juega en las redes.

Leer artículo