
Ahora que se han instalado las alcaldías de la Ciudad de México, podemos darnos cuenta de su mal diseño constitucional.
De acuerdo al artículo 122 constitucional, y a la Constitución capitalina, el 60% de concejales de las alcaldías se elige por el principio de mayoría relativa y el 40% por representación proporcional. Si hay diez concejales por alcaldía, seis son electos por mayoría y custro por representación proporcional.
Este sistema le asegura una mayoría al partido triunfador, pero no permite que las preferencias de la ciudadanía queden reflejadas en la conformación de la alcaldía.
Pongamos dos ejemplos. El PRI ganó Cuajimalpa y el Frente ganó Milpa Alta. En ambos casos lo hizo con un poco más del 37% de la votación. Sin embargo, esos partidos tienen el 60% de representación en cada alcaldía. Es decir, se distorsiona la votación popular, pues son sobrerrepresentados en un 23%.
Los concejales deberían ser un contrapeso al alcalde, en teoría. La realidad es distinta. Por disposición legal se les asegura una mayoría, se le elimina el contrapeso.
